"Día a día, versos libres van sucediéndose... En ellos, cada escritor hace del resabio, un nuevo resplandor."


martes, febrero 02, 2010

7

Tal vez, en el agobio de aquellos pasos o debido a recuerdos anclados en los profundos mares, es que nos hundimos en la sutil desmemoria del  segundero rebelde.
  

lunes, enero 18, 2010

6

Esgrima de lenguas
Amalgamas de organismos
inhóspitos

deshacen mareas
febriles invernaderos
libidoamorodio

lamen pieles
de pasadas eras


cuando explota
suburbio de orgasmos


lunes, diciembre 28, 2009

5

caen tus manos
rozan elixires 
profundos

Es sólo el comienzo
del viaje...

siguen mis mares
indagan mis abismos

Fricción de pulsos,
contemporáneos somos
en este vértigo...

sublimación del instante
humedad devastada
por oleaje profundo

Arribos... navíos encallados.
Terminales de éxtasis
en un mismo desierto.
  

lunes, diciembre 14, 2009

4

Amnesias de hogueras
encienden hoy
los hielos de mis rescoldos

amanece nublado
y aun es vivo
el temblor de los cuerpos
pulsiones nos imantan
empastan
disueltos en su paleta
nos forjan a renacer
en auras lumínicas

donde oscuridades
no llegan
tan sólo
gemidos y 
musitaciones

donde el cuerpo
nos merece
y el acto simplemente
no es más que dar
  

domingo, diciembre 06, 2009

Cadáver exquisito

   
Se aleja, su silueta es un murmullo,
las aguas en siesta reflejando a los pájaros.
Pequeños amaneceres que a veces devuelven vida.

Apagándose en la distancia del paisaje,
corroyendo por siglos susurrantes batallas
de corajes ocultos.

Las mismas
que coronaron otra frente.

Un gesto de su alma es la cercanía.

Rara virtud de crear poemas reversibles...


Participaron: Marta Santos, Ana Galeano, Mary Cosentino, Beatriz Martinelli, Norma Irigoyen, Micol Cortez.

lunes, noviembre 30, 2009

3

inmediatez de horas
en graneles vacíos
cuarzos en nubes
exosolares

tu vasto firmamento
en la distorsión
de este ambiguo amor
que calla heridas

antañas
y nada supone de
sacrificios

Sólo
porque alguna vez
enclaustró
su deseo de volar
   

domingo, noviembre 15, 2009

2

Sabe Dios cuanto ácido ha garuado sobre las rocas de este empedrado agónico, hasta forjar este interior intemperie.
Sabe el Otro, cuantos infiernos orgiaron mis antros, hasta renacer en nirvanas.
Cuando haces de luz tan sólo entumecían espectros de otros, placeres de otros, silencios ajenos. Escabrosos amores parecían llegarse inacabadamente desde otras escarnaciones, aferrándose como uñas de orgasmo, a poseer mi ansiado reencuentro con otra vida.

Aquella, cuando respirar era natural.